Tuesday, August 11, 2009

En el país de las lamentaciones el servil es Rey…


എല്‍ ദിലെമ ടെ ഫെ
മിക്ഷ്ട സോബ്രെ തേല

En el país de las lamentaciones el servil es Rey…

a propósito del caso CECUT

México (al menos un 70% de su población) es un país acongojado por los fracasos de una selección de futbol anodina, compuesta por jugadores grises de egos hiperinflados y no por una economía en crisis ni por una arruinada educación mortecina, ni por la narcoviolencia exacerbada por los discursos políticos (no tanto por las acciones), ni por la ineptitud de sus gobernantes, menos aún, por la corrupción o el obsceno contubernio empresario/gobierno y ya ni siquiera por las declaraciones viciadas de un clero que se ahoga en su miasma. Esta realidad perversa que nos engulle parece que no incomoda a nadie, ha contribuido junto con el valemadrismo del político y nuestra profunda indiferencia a hacer de la democracia una prostituida autocracia corrupta. Y esto tampoco parece que pueda ser relevante, de ahí entonces que no tiene porque tener resonancia las ignoradas exigencias a Consuelo Sáizar para que clarifique la insolente decisión de imponer de director en el Centro Cultural Tijuana a un soberbio y testarudo personaje con un perfil infortunado para la gestión de políticas culturales. (Y esto también se ha repetido hasta el cansancio).

Las políticas de ayer siguen siendo exactamente las mismas de hoy y han logrado con su pertinaz desacierto mantener de moda las mismas palabras, los mismos adjetivos, las mismas pendejadas: la injusticia (favoritismo, inmoralidad, atropello, componenda, desafuero, iniquidad, privilegio, sinrazón, tropelía, parcialidad), el dedazo (imposición, privilegio, canonjía, beneficio, favor, ventaja, prebenda, provecho),el compadrazgo (compadraje, relación, vínculo, atadura, trabazón, enlace, fusión, lazo, reunión, coherencia, ligamen, unión, conexión, asociación, conjunción, empalme, relación, consonancia, correspondencia, nexo, dependencia, maridaje), el abuso (injusticia, atropello, exageración, exceso, extralimitación, ilegalidad, arbitrariedad, exigencia, despotismo), la prepotencia (superioridad, poder, mando, dominación, dominio, sometimiento, sumisión, poder, autoridad, imperio, supremacía, absolutismo, dictadura, opresión), la corrupción (corruptela, depravación, perversión, vicio, prostitución, envilecimiento, deshonestidad, soborno, cohecho, compra, contaminación, degeneración, envilecimiento, infección, perversión, necrosis, noma, putrefacción, desintegración, destrucción, gangrena), la impunidad (exención, liberación, dispensa, exculpación, descargo, permiso, prerrogativa, privilegio), la ineptitud (incapacidad, incompetencia, inexperiencia, ignorancia, impericia, inhabilidad, inutilidad, nulidad, torpeza). Curiosamente, aún con su ensanchada analogía resultan palabras tan sobadas, tan repetidas, que ya no causan el menor escozor, perdieron, hace mucho, el poder de encabronar y lejos quedaron de provocar reflexión y menos aún vergüenza.

Que habrá de hacerse para salir del letargo, como darse cuenta de la sarta de mentiras que eslabona cualquier discurso político, que hacer para no olvidar tan pronto las tropelías y sinvergüenzadas cometidas por el gobernante saliente o los actos inmorales de los trata de blancas o de tráfico humano (comunes en nuestra frontera norteña), como hacer para cuestionar y sancionar las corruptelas desvergonzadas de los representantes sociales en turno. ¿Qué hacer? Será que la televisión de tanto repetirnos que el gobierno dice que el crimen organizado es el culpable y (gracias a esa “fidedigna” información) hemos aprendido a ver moros con tranchete. Será posible que no podamos distinguir que tan perverso es hacer pasar un acto de poder como un acto de justicia, o movido por el espíritu.

Saramago no se equivoca cuando dice que la sociedad del bienestar y de la información vive ciega en un mundo artificialmente puesto ante nuestros ojos, mientras nos ocupamos de una vida llena de superfluas actividades y nos conformamos con lo que sea. El bricolaje de nuestra existencia nos somatiza de cualquier preocupación, de cualquier horror que esté sucediendo en un lugar del mundo, o en nuestras propias narices.

Que carajo nos sucede que no podemos reaccionar ante la inmoralidad, ente el resquebrajamiento de los principios de honestidad y justicia. Haber perdido el asombro ante actos de esta naturaleza no tiene porque volvernos cobardes y pusilánimes (coloquialmente pendejos). Reaccionemos. Las bisuterías que ofrecen para comprar el silencio no valen la pena, a más de denigrantes, humillan por la miseria que económicamente significan.

Protestemos.

Para ejemplo, éste puñado de inconformes: Todos somos un mundo pequeño (http://www.todossomosunmundopequeño.blogspot.com) que aún cuando se les da la espalda, se les etiqueta de filisteos, holgazanes y pendencieros o se les deslegitimiza de sus alcances educativos y culturales, dan la cara por nosotros, por esa parte de la sociedad tijuanense que está harta de mentiras, de promesas incumplidas y del servilismo centralista. Esta emergente comunidad cultural no se deja sorprender, ni le engañan los títulos rimbombantes; hartas de escuchar nuestras lamentaciones, hoy exigen y eso les incomoda, sobre todo a los que tiempo atrás enarbolaban con una mano la banderola de justicia y en la otra empuñaban, socarronamente, el bolígrafo para firmar acuerdos por debajo de la mesa (por eso no sorprenden los curules que hoy ocupan).

Inconformémonos, es tiempo de que las cosas tengan otros sentidos. Las lamentaciones pueden dejar de ser serviles cuando participas aunque sea levantando la mano para demostrar tu desacuerdo.

2 comments:

David said...

Exelente blog.
ya voy a pasar con mas tiempo a leer y opinar de manera mas profunda. Un saludo!

robertorosique said...

Gracias David, el arte es también un facilitador para ventilar nuestras negligencias e inconformidades.
Roberto Rosique
felicidades por tu trabajo