Friday, October 08, 2021

A PROPOSITO DE LA OFENSA


La OFENSA en la Segunda década del SIGLO XXI y el recuerdo inminente del MEDIEVO.

La inconformidad ocasionada por esta excelente imagen, ofensiva para los católicos recalcitrantes, defendida por quienes entienden las cosas a su manera, insultante para fanáticos irrestrictos, horrenda para las miradas puritanas, sórdida para las voces moralinas, mezquina para el pensamiento puro que sólo maldice a espaldas del señor; no es más que una expresión creativa que tiene la particularidad de mostrar, en una parodia, la otra cara de la moneda que ha sido oculta y negada bajo la pena capital de ser reflejo demoniaco, de ser aberración de la naturaleza, reconocer que estos personajes no son hijos de dios sino del diablo; un rechazo, tristemente motivado por el mal entendimiento del valor cristiano.

Un rechazo de algunos creyentes que conocen a media y mal interpretan su propia religión, que siguen dándose golpes de pecho cuando con la otra mano con el mazo golpean al que no piensa como ellos, atacan a los que no son como ellos (aun cuando algunos siguen ocultos en su closet místico). Culpan, sancionan a aquel que vive la vida de manera diferente, que asume el sexo con libertad, que asume el género por convicción no por imposición, que aprendió también a exigir sus derechos elementales como ser humano, que trabajan, que paga impuestos, que sufren y son felices como cualquier cristiano o mahometano.

La fotografía no es una ofensa, es otra cara de la realidad de este mundo diverso que tiene todo el derecho a expresarse como le venga en gana, que evidencia la doble cara moral de una sociedad (y una religión) que dizque defiende a las mujeres y se opone al machismo, en tanto el incremento de feminicidios nos dice lo contrario; que acepta a los homosexuales y a espaldas los repudia; que se opone a la pederastia y esta se replica en las filas de sus lideres; que ven y cuestionan la paja del ojo ajeno y niega la viga que oculta lo que no les conviene.

Aun cuando los tiempos han cambiado, el progreso tecnológico es inobjetable, los avances de la ciencia son incuestionables, incluso, ha desmitificado tantas ocurrencias religiosas y que hoy se aceptan sin chistar, pero para los acusadores religiosos, los poseedores de la verdad absoluta en su reducido mundo de pecado y bendiciones, los ofendidos por estas imágenes parece detenido el tiempo en el medievo, y eso no sería un problema, sin embargo, lo es cuando desde las esas caducas reglas establecidas a conveniencia por unos pocos, se siguen juzgando hechos que ya no tienen que ver con el pasado obtuso en donde se establecieron, normas que no se pueden sostener por injustas, inapropiadas, prejuiciosas y nocivas.

Los Derechos Humanos son derechos universales no divinos, son derechos éticos, morales y de justicia, frutos de las reflexiones del ser humano que persiguen equidad en esta desproporcionada sociedad donde abundan pobres y miserables en tanto un puñado de ricos hacen sus reglas para sostenerse en el poder, a veces en el silencio absoluto o anuencia de jerarcas religiosos y esta fotografía que ha ofendido a conciencias lábiles es una expresión de la libertad que el individuo usa para manifestarse.

Preocupémonos por otras realidades más difíciles y cruentas, alcemos la voz para erradicar la corrupción, la violencia de género, para mejorar la educación, causante, por cierto, de estas desavenencias pues un pueblo culto o educado daría por sentado que esta fotografía es una parodia que contribuye a aprender a mirarnos en la diferencia que es tan necesaria para fomentar la empatía.

Todos somos hijos de Dios claman las religiones, y si es de esa manera estos personajes de la fotografía también lo son; mirémoslos desde esa óptica y seguramente en vez de sentirnos ofendidos nos identificaremos con ellos y exigiremos a la par, sacarlos de la marginación.