Friday, May 08, 2015

¿Por quién votar? o ¿Por qué votar?


¿Por quién votar? o ¿Por qué votar?
Una decisión que debería ser sencilla después de conocer el curriculum vitae y las propuestas de campaña de cada contendiente, y aunque pueden ser dos elementos suficientes que permiten esclarecer las intenciones del personaje; para el sistema político mexicano estos aspectos suelen considerarse irrelevantes al grado de poder falsearse sin que ello repercuta en la credibilidad del candidato y aunque existen leyes que determinan sanciones, incluso el veto para todo aquel que mienta y manipule información, estas jamás se aplica al contendiente y cuando se hacen resultan maniobras del contrario coludidas con el gobierno en turno y las autoridades que suponen velar por la legalidad electoral, todo ello para joder al tercero.
Tomen su tiempo y analicen las acciones declaradas, las propuestas y sus grandes beneficios que ofrecen si obtienen el triunfo y encontrarán una sorprendente historia maquillada de actos generosos y buena voluntad, de entrega a la comunidad y la solución de sus problemas  logradas durante sus mandatos anteriores; suelen mostrar currículos impecables rebosantes de títulos académicos (comprados en su mayoría) o en los casos más recientes o de moda, las experiencias de éxito en la vida pública, particularmente en el mundo rocambolesco del cine, la televisión o el deporte (aunque sea lo único logrado en su vida), como si eso fuera suficiente para garantizar honestidad.
Candidatos cínicos que hicieron un papel mediocre en sus administraciones pasadas y se embolsaron lo que quisieron de dinero vendiendo, con sus decisiones amañadas, la seguridad y el bienestar del pueblo. Hicieron alianzas siniestras para mantenerse en el poder. Candidatos desvergonzados cuyas trapacerías, aun cuando fueron develadas por los medios de comunicación, les ha importado un comino pues están conscientes que el pueblo tiene memoria de teflón o les vale
Personajes peripatéticos envalentonados por los enganchadores líderes para que den la cara por ellos y el partido. Personajes carismáticos por sus participaciones en telenovelas de televisa o cine barato de burdeleras como Carmen Salinas que derrama brutalidad cuando habla o por sus hazañas deportivas como Cuauhtémoc Blanco o Yaqui Nava, ignorantes, cultural y escolarmente hablando a más no poder, que han usado su destrezas para patear un balón o agarrar a golpes al contrincante y en un juego perverso nos los presentan como posibles salvadores de este Mexico frijolero.
Una burla tras otra es esta mascarada de las elecciones y como si esto no fuera suficiente gastan millonadas en propaganda que  no sirve para  nada y contamina. Recursos derrochados con descaro que son indispensables, que bien pueden paliar parte de la miseria que arropa a los más jodidos de Mexico que somos la inmensa mayoría.
Todo esto y más lo sabemos y no nos sorprende, incluso lo reprochamos, pero hacemos muy poco o nada para remediarlo. Pesa más la apatía, la güeva, el importamadrismo, que la dignidad y la pelea por el cambio.
Analicen por quién o por qué votar, hagan lo que dicte su juicio y su conciencia y no anulen su voto, pues ello implicaría regalarlo al sinvergüenza.
La democracia la hacemos nosotros, si queremos hacerla, y negarles el voto al cínico, al ladrón, al corrupto, al hijoeputa es una forma de imponerla.
Ya es tiempo no