De Cortés a Ayuso: La colonia nunca se fue, solo se
hizo PRIANISTA
( a propósito de las estupideces)
De nueva
cuenta, el colmo y la estupidez de la derecha mexicana: la falta de cordura y
el deseo incontrolado de volver al poder ocupan el lado oscuro de la vida
nacional.
No
conformes con actuar como vendepatrias pidiendo la invasión de Estados Unidos
para el supuesto control de los capos de la droga, las ridículas visitas de
Lilly Téllez y Alito Moreno al país vecino a rogar por ayuda, las declaraciones
brutales —digo brutales por lo aterradoramente brutas— de Denisse Dresser
contra la presidenta de México, y toda la caterva de la prensa vendida con sus
noticias falsas y dolosas, la participación masiva de la tribu de influencers
serviles y su campaña mediática de mentiras sobre las fallas del sistema
político; información desmontada con la respuesta de un gobierno que, pese a no
querer reconocérsele, ha sido, junto con los de Lázaro Cárdenas y López
Obrador, de los más exitosos en la época del México moderno.
La
nostalgia por una conquista que saqueó nuestra cultura prehispánica —con todos
sus corolarios brutales: el genocidio, la esclavitud y la imposición forzada de
la occidentalización durante casi cuatro siglos de Colonia— no le ha sido
suficiente a un panismo desgastado y próximo a la extinción, ni a una sociedad
sectaria de ricos explotadores cobijados por una religión que instrumentalizan
con la esperanza de un paraíso que redima sus pecados. Con todo este pasado
nefasto a cuestas, la ultraderecha encabezada por Salinas Pliego trae como
invitada a la alcaldesa madrileña Isabel Díaz Ayuso para celebrar una misa en
honor a Hernán Cortés y restregarnos que somos un narcoestado con políticas
sociales fallidas, promotores del nuevo comunismo con el indigenismo, cuando su
propio país arropa y protege a Calderón y Peña Nieto: dos de los presidentes
mexicanos más corruptos de la historia.
El
colmo de la estupidez: senadores y el gobierno panista de Jalisco le entregarán
las llaves de la ciudad a semejante personaje, mientras el gobierno panista de
Aguascalientes se dispone a otorgarle un reconocimiento por los 350 años de
fundación de la ciudad. El reconocimiento con el Honoris Causa en la
universidad patito de Salinas Pliego. Una figura siniestra, repudiada por su
propia comunidad madrileña por su pasión proteccionista hacia los residuos
franquistas, sus cópulas capitalistas esclavistas y su fanatismo religioso de
conveniencia.
La
desesperación por su fracaso político los lleva a buscar aprobación en la
ultraderecha internacional, y traen para ello como invitada especial a quien no
se ha cansado de repetir que México es un narcoestado con políticas sociales
fracasadas, y para quien resulta un insulto reconocer la bestialidad y el
genocidio de la conquista española. A que la trajeron, nos preguntamos.
El
repudio nacional ha sido evidente: la propia Iglesia impidió la misa programada
para homenajear a Cortés. La bienvenida a su arribo a México la hizo una
alcaldesa panista, De la Vega, corrupta y coludida con las mafias inmobiliarias
de la entidad. Es inaceptable su actuar colonialista, solo comparable con el de
la Santa Inquisición católica y la estupidez de escritores como Enrique Krauze
que han tergiversado la historia aplaudiendo la conquista y sus secuelas.
¿Qué
carajos tienen en la cabeza la derecha opositora del régimen? No es difícil
imaginar que su sueño guajiro de volver al poder lo vean factible con el apoyo
de lo más despreciable de la política traidora mexicana, el apoyo de Donald
Trump y un puñado de seguidores despistados y fanáticos que no aceptan que
México ha cambiado, que es mejor en apenas siete años de un gobierno diferente
al PRIAN.
Roberto
Rosique
Mayo, 2026
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