Monday, October 10, 2016

ARTEENTIJUANA.¿DONDE ESTAMOS?


Mirarnos a la cara y decirnos lo que tengamos que decir
 es lo mas sano en el mundo, 
Como ven el arte en Tijuana sus autores. 
Un panel de discusiones entre tres generaciones de artistas plástico/visuales para visualizarnos en el arte hoy, ¿dónde estamos? ¿qué estamos haciendo?  y de ser posible imaginarnos mañana. 
Es importante tu participación  (las viejas generaciones de plásticos, los olvidados y los consagrados, las generaciones intermedias y las emergentes) Maestros y estudiantes de la Facultad de Artes de l UABC. 
Acércate y deja escuchar tu voz

Tuesday, September 20, 2016

De la necesidad de reconocer nuestro pasado, a la ocurrencia de homenajear cualquier cosa




De la necesidad de reconocer nuestro pasado,
a la ocurrencia de homenajear cualquier cosa

 (A nuestro gobierno, a las instituciones culturales y a la comunidad en general)
Roberto Rosique

Una sociedad que no reconoce su pasado está destinada al padecer su presente y a tener un futuro poco alentador; de ahí su importancia, tanto como el hecho de que en ese reconocimiento se destaque a todo aquel que realmente contribuyó al florecimiento de la entidad.

La historia oficial de nuestro país se encuentra plagada de una serie de sucesos imprecisos, de personajes reconocidos como héroes nacionales o ejemplos a seguir, cuyos nombres fueron asignados a calles, avenidas, colonias, parques o instituciones culturales y de otras índoles, como un reconocimiento perentorio por una supuesta vida de entrega desinteresada al servicio de su comunidad o a la nación; pero que un análisis (ni siquiera profundo) revela inconsistencia y falsedad, y devela que se han homenajeado individuos oportunistas, con dotes grandilocuentes, demagógicos y farsantes, sin méritos sociales suficientes para tal reconocimiento. Que fueron designados por los gobiernos en turno, propuestos por los mismos miembros del partido político o por asociaciones político-culturales o aquellas denominadas altruistas o de beneficencia social, generalmente subsidiadas por el mismo sistema y la iniciativa privada (por lo común empresarial); acciones que únicamente ponen de manifiesto el amiguismo, el compadrazgo, el nepotismo, donde lo importante es que alguien del clan figure como luminaria para la justificación de sus acciones.

Tijuana no puede ser la excepción, la ciudad contribuye también a la glorificación de héroes nacionales y personajes locales a quienes se les atribuyen cualidades suficientes para ser perpetuados con el nombre de una calle, una colonia, un parque y ahora parecen estar de moda hacerlo con los espacios o instituciones culturales. Esto no debería ser motivo de cuestionamientos, cuando a quien se propone (o se impone) sea realmente digno de tal categorización y no únicamente el capricho de seguidores entusiastas que encuentran sublime algunos actos, cualesquiera, que no tienen que ver más que con su función elemental de ciudadano. Crear asociaciones, promover la cultura, realizar exposiciones de pintura o tardeadas de lectura de poemas, publicar folletines de cuentos, ensalzar al artista, son actos simples que podrán reconocerse y es justo; pero no al grado de otorgarles la perpetuidad con su nombre algún espacio público.

Un acto de esta naturaleza tiene implicaciones serias que tiempo atrás olvidaron respetar quienes reparten estos reconocimientos, asignarle el nombre de algún ciudadano a un espacio de esta índole implica una revisión exhaustiva de quien se pretende homenajear, tan profunda como la que se requiere para otorgar una presea universal (el Nobel o la canonización) que no es de ninguna manera el caso; pero que implica el alto grado ético de compromiso ciudadano (que no gubernamental) para argumentar fielmente y a cabalidad los hechos que se imputan como gloriosos; pues sus hijos y los hijos de sus hijos heredarán el recordatorio de la grandeza del personaje laureado, para que la certeza de su historia, así como su aportación al bien común (probado), sea motivo de imitarse.

Solemos ser injustos cuando olvidamos, pero lo somos también cuando juzgamos a la ligera o premiamos sin razón. La historia tarde o temprano esclarece hechos, reivindica y saca a relucir verdades; así que, aún cuando esta comunidad cultural cortesana esté sobrada de oportunistas que saben granjear amistades con el cuento de un pasado glorioso inexistente, que se hacen de un presente bajo el pretexto de la rectitud y que los incautos estiman valioso o encomiable y por ello reconoce y premia como grandes personajes (cuando sólo han sabido simular y acomodarse en el recaudo del que más les favorece); olvidamos que hay otra clase que no es reconocida porque no lustra botines ni condesciende en tertulias, que se entrega a lo creativo ganando su respeto en el trabajo, dejando como ejemplo una obra dilatada, valiosa, imprescindible (comprobable), esta es la casta que merece el reconocimiento y poca veces lo hacemos.

Caminamos por la segunda década del siglo nuevo, dejemos de jugar a los justos, pero sí de homenajear se trata, hagámoslo todos los días reconociendo a aquellos que hacen algo más que engordar su beneficio personal. Tenemos la obligación de reconocer al altruista, al profesionista que contribuye con su trabajo al crecimiento social, a los responsables de la cultura artística que distinguen a la ciudad en su propia casa y en otros linderos, al promotor cultural desinteresado, al servidor público responsable, al maestro comprometido, a tantos ciudadanos invisibilizados que día con día realizan su labor contribuyendo el bien común; blindémosle a todos ellos el reconocimiento porque son ejemplos de cómo debemos actuar para vivir con dignidad, y dejemos la alta estima, la presea gloriosa, el reconocimiento total, que es el hecho de poner el nombre del honrado a un espacio público, pues ello correspondería sólo a aquel o aquellos que realmente dieron la vida por la comunidad, los que denunciaron abiertamente las atrocidades de gobiernos corruptos, de servidores públicos sinvergüenzas y despóticos, de empresarios abusivos y esclavistas y que además de denunciar pusieron el ejemplo con hechos contribuyendo con su esfuerzo a mitigar la pobreza y la marginalidad. La lista de estos personajes imprescindibles y otros más de la misma ralea es escasa, y son quienes deberían servirnos de ejemplo para designar nombres a estas instancias públicas, hagámoslo, si lo que queremos construir una sociedad digna y justa.


Monday, July 18, 2016

LAMIRADAPERVERSAANTEELDESNUDOFOTOGRAFICO.




La mirada perversa ante el desnudo fotográfico (erotismo versus pornografía), a propósito de la obra de Jim Platel

Roberto Rosique

El desnudo en la fotografía presente desde la reinvención de la cámara (Nicéphore Niepce, 1824, con las primeras imágenes fotográficas, inéditas) o por lo menos, hoy corroborable, a partir de la década de los cuarenta del mismo siglo con los daguerrotipos de Félix Jacques Antoine Moulin de jovencitas púberes y adolescentes, (motivo, ya en ese entonces de censura y en su caso, confiscación y cárcel) o las del Barón Wilhelm von Gloeden de niños y jóvenes sicilianos de un alto ─a decir por sus historiadores─ componente homoerótico; pero que a diferencia de su antecesor su rango social lo escudó de condenas hasta su muerte.

La lista interminable de autores involucrados en ese género es hasta estos días enorme (Man Ray, Hans Bellmer, Edward Weston, Emmet Gowin, Bill Brandt, Robert Mapplethorpe, André Serrano,Deborah Harry, Patty Smit, Helmut Newton, Imogen Cunningham, Jeanloup Sieff, Jan Soudek, Herb Ritts, quizá entre los más reconocidos), esto habla de su enorme poder de atracción y consumo.

La fotografía estética de desnudos ligada inexorablemente a lo erótico será deseada pero también fuertemente condenada; una paradoja, pues la naturalidad del cuerpo humano no tendría por qué ser motivo de asombro y confusiones; sin embargo, es la mirada (perversa) del que observa la que anima a la lascivia o al repruebo, la que adosa etiquetas y hace de este género sicalíptico motivo de alabanzas y censuras.

Jim Platel, Chicago Illinois (1952), avecindado en Chula Vista y Tijuana desde el 2012, un fotógrafo bastante identificado con la cultura hispana, visible en una serie de trabajos previos que la aluden (Guatemala, Día de Muertos, México B&N, Noches en Tijuana, etc.), con los que, desde una mirada ajena al exotismo, da luz a contextos y tradiciones.

Un artista que trabaja, sin desplantes existenciales, con la imagen análoga y digital, que aborda el tema de manera intimista y recurre a escenas simples, por lo general monopersonales, cuidando el encuadre, la luz y el contexto, buscando una composición inteligente que brinde otras posibilidades interpretativas y lleve al espectador a la reflexión.

Todavía encuentra en el desnudo femenino suficientes pretextos para re-presentarlo; lo viene haciendo tiempo atrás y ahora, entresaca fotos de viejos archivos, toma nuevas imágenes y propone esta serie que denomina Sensopercepción. Curvas, Líneas y luz y que expone al público en La Bohéme, en Tijuana.

Una treintena de imágenes en blanco y negro que en su bicromía parecen aferrarse al pasado, cubiertas con un velo de nostalgia, de intimidad y socarronería, con las que hace un recorrido en tiempo y forma con el cuerpo femenino. Que insinúan, en analogía con el título, la amalgama de lo sensorial (de donde deviene también lo sensual) con la percepción; imágenes que se solazan en curvas y líneas visibles por la luz, como también reza el subtitulo de la muestra, cuyo vector es el cuerpo (semi)desnudo de modelos, algunas profesionales otras amateurs o amistades que confiaron en la lente o más bien el ojo de Platel para dejar ver, sin temor ni repruebo, lo voluptuoso de sus formas, ondulaciones y oquedades.

Poses en su mayoría insinuantes, rebozadas de una ingenuidad aparente, con la mirada desviada en una indiferencia teatralizada, pero que en esa recreación dicotómica logran su objetivo, detener la mirada para que el voyeur de rienda suelta a la imaginación. Esa es la gracia, magnificencia y generosidad de la fotografía, la que permite regocijar a sus anchas, anhelos, inquietudes y lo que la libertad o la censura te permitan.

Tenemos claro que la fotografía no mimetiza la realidad, que por supuesto no es la realidad, sino que es uno de los muchos modos, todos convencionales, de representarla; sin embargo, cuando miramos la imagen presentimos que hay algo mas detrás de la forma y buscamos esa esencia que nos conecta con el punto (el punctum barthesiano) que genera la emotividad y si acaso la fascinación y que no necesariamente tiene que ver con lo que el fotógrafo vio al momento de disparar el obturador, de ahí su encanto; pero también la razón para no satanizar una foto que muestra genitales, el coito o cualquier otra situación relacionada con el sexo. Al no ser realidad, no habría porque preocuparse, habría quizá que repensar las reglas torcidas que rigen sus vidas incompletas.

Si la imagen, como lenguaje, es capaz de comunicar al público diferentes sensaciones, sexuales o no, siempre será percibida de manera distinta en cada espectador y en esa diferencia entran gustos, valores y veleidades, tal se ha dicho; de ahí también que si nos preguntáramos donde está la diferencia entre desnudos eróticos y pornográficos, tendríamos que responder con la misma medida; la diferencia está justamente en la mente de quien contempla y etiqueta de acuerdo a su moral o sus principios.

La obra de Jim Platel, creada para avivar ideas dormidas en la imaginación, tiene todos los componentes epicúreos que pueden leerse desde la trinchera que el que observa escoge; desde mi particular percepción lo erótico es pertinente, libera los demonios, activa neuroreceptores, emociona, proporciona alegría y deja pues, un buen sabor de boca dispuesto a repetirse.

Thursday, May 05, 2016

ALOSCANDIDATOSDETIJUANA-2017-2019


A los Candidatos por la Alcaldía de Tijuana (2017-2019)

Nuevo Gobierno, otras expectativas, y no más de lo mismo.

Hago esta reflexión como fruto de mi experiencia en el ámbito artístico de Tijuana, ciudad en la que vivo desde hace más de tres décadas, en la que he sido participe y testigo −al igual que un número importante de creadores− de su evolución; hoy ya un espacio reconocido como meca cultural en otras latitudes del orbe.

Reflexión que tiene como fin, sumarse a otras propuestas con las que seguramente se conformará un amplio pliego de inquietudes y sobre todo, anhelos por que se considere la cultura artística parte indispensable de la integridad del individuo y por tanto del desarrollo social, y no una actividad únicamente lucrativa y lúdica que distrae y divierte y que tristemente forma parte en las últimas líneas de los programas de gobierno porque parece no haber otra alternativa o porque se desconoce sus enormes alcances de beneficio social.

Vivimos en una ciudad estigmatizada por los medios masivos de comunicación que culturalmente ha demostrado al mundo, con el esfuerzo independiente de sus creadores, la otra cara de su realidad y es la que quisiéramos ver reflejada también en sus programas de gobierno, no como el rubro incómodo porque económicamente no reditúa, sino como la prenda que viste, que da dignidad y orgullece, porque visibiliza la capacidad propositiva de los habitantes honestos y productivos, porque así también devela desvíos y acciones de ciudadanos y funcionarios corruptos, de empresarios preocupados únicamente por incrementar su capital, y ventila la inconformidad del accionar populista de gobiernos deshonestos.

El IMAC debe ser la plataforma que atienda y fomente nuestra cultura tradicional, pero también el lugar que promocione su cultura artística y no solamente en los muestrarios de sus espacios expositivos sino en la difusión de sus valores más allá de la frontera promoviendo el arte poco convencional y de calidad que se produce (no el que decidan Ustedes), el que merece difundirse por los alcances logrados en lo propositivo y significativo de sus propuestas.

De ahí que nos preocupe de este nuevo gobierno, saber a quién le otorgará la responsabilidad de dirigir la institución cultural; que por supuesto jamás deberá ser el que decidan ellos, menos aquel que se designa como pago de la factura pendiente por su incondicionalidad o el que peca de culturoso porque alguna vez fue a una exposición, leyó algún libro o compró alguna obra de arte, menos aún el amigo o el pariente por el solo hecho del lazo que los une; eso ya hemos visto que no funciona y son la causa de la mediocridad que representa la institución. Por tanto, la lógica exige que quien asuma esa responsabilidad deberá ser el producto del consenso de la comunidad cultural, la que seguramente otorgará su confianza al que esté mejor preparado culturalmente, al que conozca la realidad cultural del contexto y haya mostrado su compromiso por mejorarla, al que decidirá junto con su consejo consultivo que programas apoyar, que proyectos difundir porque así conviene a la comunidad; alguien de probada honestidad que vea a la institución no como una alforja de oportunidades para el lucro y el lucimiento; sino como una responsabilidad para mostrar al mundo que a Tijuana la caracterizan otras cualidades.

Este es el mejor momento para que tú como candidato a la alcaldía demuestres la envergadura de tus principios y el compromiso real con tu ciudad y su gente; la cultura, -y aseguro que no es demagogia-, puede ser tu mejor aliada no la desaproveches, menos aún la  menosprecies.

Roberto Rosique

Thursday, April 14, 2016

Immigration Themed Art Exhibit Opens In Chicago Museum
The Jump, a mixed media work on linen by Roberto Rosique, is displayed in the National Museum of Mexican Art in Chicago, Illinois. The piece is part of the exhibit called A Declaration of Immigration which features the works of over 70 artists depicting the experiences and viewpoints of the U.S. immigrant communities.

Saturday, April 09, 2016

ARTEFEMENINOOFEMINISTA



  • Arte femenino o feminista,

  • a propósito de la exposición colectiva: En sus propias palabras

(Para Juanita Valdez y Jacqueline Barajas)

Por Roberto Rosique

Hoy no es sorpresa aceptar que el arte está condicionado por una visión determinada del mundo, por la ideología que lo sostiene y el sexo que detenta el poder del saber, de ahí que tampoco resulte extraña la absurda división entre razas, sexo y religión; el arte ha sido el muestrario más claro en el que podemos corroborar tales premisas y quizá sea también el ejemplo más preciso del papel que se le ha otorgado a la mujer en la historia.



Igualmente nos queda claro que la cultura falocéntrica ha sido la causante del desplazamiento de la mujer en el arte a lo largo y ancho de su dilatado transitar, desplazamiento que se bifurca en dos direcciones, las más común o conocida ha sido el endilgado papel protagónico de musa, que como un cliché sexista las objetualiza y reduce a la castrante mirada viril y es, me atrevo a aseverar, el ejemplo más representativo en la aventura del arte formalista (y gran parte del arte actual), y la segunda, la mujer como sujeto creador, que se asoma tímidamente en la historia de las artes plásticas, no por escasez creativa, sino porque su capacidad de emparentarse con cualquier obra etiquetada de Maestra resultaba incómodo y comprometedor reconocer; por ahí podemos encontrar desbalagados algunos nombres, hoy ya emblemáticos: Artemisa Gentileschi, Sofonisba Anguissol, Vigée-Lebrun, Judith Leyster, Mary Cassat, Berthe Morisot, Helen Chadwick, Sonia Delaunay, Leonora Carrington, Frida Kahlo, Helen Frankenthaler y tantas más; a los que se sumarán un número importante surgido de los movimientos emancipatorios femeninos de mediado del siglo pasado: Miriam Shapiro, Judy Chicago, Valérie Jaudon, Tony Robbin, y los numerosos grupos activistas, volcadas a hacer un arte político, hecho por mujeres, sobre las mujeres y su situación social.

Hasta aquí, si bien las creadoras no eran numéricamente significativas y constituían una excepción, será a partir de este periodo que comienza la construcción de una historia paralela con el arte erigido por el hombre; una labor, además, visibilizada por los esplendidos textos críticos de Lucie Lippard, Rosalin Krauss, Eli Bartra, Whitney Chadwick, Linda Nochlin, Patricia Mayayo, entre otras plumas también importantes.

El listado de mujeres ocupando curules significativos en el arte de hoy se hace interminable, quienes no dejan de luchar con esta cultura sexista y nos recuerdan constantemente que no hay arte neutro, inocente ni apolítico.

En sus propias palabras, es el título de la muestra colectiva ejemplificada por veintiún artistas mexicalenses, en la que destaca la figura señera de Ruth Hernández, Maricela Alvarado y Odette Barajas, y donde se extrañan los volúmenes geométricos y las formas híbridas de Juanita Valdez, así como la voz dramática y contundente de Jaqueline Barajas; se suman a ellas un listado importante de creadoras: Aida Corral, Alejandrina Núñez, Carmen Monjaraz, Edna Avalos, Gabriela Badilla, Gabriela Buenrostro, Jocelyn Jota, Karina Venegas, Karla Paulina Sánchez, Marisol Valdez, Martha Elena G. (Paulette), Nicolasa Ruiz, Norma Campos, Patricia Medellín, Paulina Jumilla, Roxana Gómez, Virinia Lizardi, Volts, aunque desconocidas para mí, la fuerza de su producción habla de su largo recorrido por estos entramados artísticos.

Un muestrario en cuyo título lleva implícita la dedicatoria y su condición femenina, tal como se indica también en su texto de presentación: “… reflejan una postura personal […] y que a su modo defienden su lugar”, y deja entrever con cierta timidez el accionar feminista “Su arte es este que sin aspavientos hace énfasis en algo que debemos recordar y defender, el derecho de todo ser a pensar, a decir, a crear”. Un espíritu que puede leerse en cada una de las obras expuestas, cuyo compromiso feminista no se asume con la fuerza requerida; no obstante que en la invitación da cuenta o hace suponer una exposición con estas características y no es para menos conjeturarlo cuando en el plano primero encontramos la figura sesentera de una joven mujer trabajadora del hogar, (a decir por la pañoleta que cubre su cabello); obrera por el atuendo (la camisa proletaria), mostrando amenazante su fuerza con el puño cerrado, dejando ver intencionadamente en la cara frontal del antebrazo derecho su tatuaje icónico del poder femenino (símbolo alemán de los setenta), que si bien es una imagen en la que modifican el texto original “We can do it!” por iconos lingüísticos, no deja de reflejar la condición discriminatoria y separatista que tanto ha cuestionado del machismo.



Una imagen, desde mi apreciación, poco afortunada en ese sentido, pues hace olvidar que el feminismo planteado por mujeres que, tras analizar la realidad vivida y tomar consciencia de la discriminaciones que sufren por la única razón de ser mujeres y deciden acabar con ella, dejan claro que hombres y mujeres son iguales en derechos y libertades; que a diferencia del machismo prejuicioso basado en la falsa creencia que el hombre es superior a la mujer, éste es soberanamente discriminatorio.



Una muestra ecléctica y heterogénea que da cuenta de la plástica formalista, en este caso con pinturas, gráfica y fotografía de hechuras y formatos diversos, con ciertos acercamientos a lo objetual a través de piezas tridimensionales intimistas y algunos escarceos instalacionistas donde el eje de lo conceptual se hace evidente.



Me parece que es pertinente celebrarla en la medida que hacen presencia en esta cultura misogina que de una u otra forma ha contribuido al aislamiento de la artista; porque reclaman sus derechos y exigen respeto con su producción personal; por el hecho de asumir un espíritu colaboracionista intergeneracional, que eso es ya mucho decir en esta sociedad sectaria. Sin embargo creo que el reto quedó reducido a intento con este muestrario de objetos artísticos que en su inmediatez con el gusto se diluyó lo contestatario que le daría dirección y sentido, y donde los pequeños formatos parecen recalcar el cliché cansino de que femenino es equivalente a exquisitez, delicadeza, pequeñez y se perdió la oportunidad de mostrarse sin caretas con obras, porque no, explosivas que den fe del enorme potencial creativo de la mujer; que no aprovecharon el desafío de los grandes formatos, lo voluminoso y espacial de la escultura y la instalación, que aun cuando tampoco es indispensable sí son recursos valiosos para mostrar su discurso a plenitud, para hablar cara a cara con la sociedad y decirle de qué está hecho lo femenino y del porqué lo absurdo de su estúpido reduccionismo a segundo término.



Las voces están ahí, en sus propias palabras, diversas, animadas en su intimidad, mostrando sus cualidades, pero las encontré, en su reducido espacio expositivo, apagadas, casi un murmullo de lo que implica su justo y necesario reclamo.



Finalmente diría que fue un buen ensayo del que saldrán seguramente otras propuestas y nos darán la oportunidad ver esa otra cara, realmente cansada de los estereotipos, de las conductas complacientes y frívolas con las que frecuentemente caracterizan a la mujer, esa otra faceta de su realidad creativa y que ya no es posible invisibilizar.