Monday, December 21, 2009
TIJUANAREALTIJUANAREALTIJUANA
Thursday, December 17, 2009
ARTEBUENOARTEMALO
Leda (detalle)
(de la serie Sueños Húmedos)
Ink on paper
Anoche en una discusión, como tantas, salió de nueva cuenta el tema del arte bueno y el arte malo. Siempre he pensado que los adjetivos engordan las oraciones y también le dan en la madre a muchas cosas, sobre todo cuando se vuelven limitantes. Hace algunos años respondí a estas interrogantes de esta manera (y creo que aún persiste la necedad de continuar pensando igual)
No podemos negar el sentido del respeto absoluto que requiere el arte, de la libertad imponderable que lo representa, de las lecturas al mismo desde la trinchera adecuada (desde el tiempo que le corresponde), lo que no elude ─de ninguna manera─ la responsabilidad de crear una obra sustantiva y propositiva; como probablemente tampoco se justificaría ante cualquier ocurrencia (con la salvedad quizá, de aquella poseedora un buen sustento conceptual). El arte no puede estar ajeno a las equidistancias, tampoco podemos exonerarlo de lo bueno y lo malo, el arte es libre por esencia, pero mientras este supeditado al hombre, existirán lineamientos para entenderlo y porque no, para juzgarlo.
APROPOPSITODEBAUDRILLARD
A propósito de la NAVIDAD, valdría la pena volver a leer a Jean Baudrillard (Francia, 1929-2007), testarudo filósofo francés aferrado en que abriéramos los ojos (y la mente) para que dejáramos de ser objetos del deseo y rescatar o por lo menos intentar hacerlo, esa parte perdida llamada dignidad. Baudrillard nos dice que la sociedad de consumo aparece como una manifestación pletórica de signos, (La sociedad de consumo, 1970) como un sistema cuya incoherencia nace de la frustración que engendra el propio sistema. Voltea a donde quieras y verás estos signos descritos con entera precisión por este imprescindible pensador franco. Si el consumismo enajenante preocupó a Baudrillard, no menos importante le resultó descifrar nuestra realidad; en una de sus tesis más conocidas nos dice que en el mundo posmoderno no hay realidad, sino simulacro de la realidad (Cultura y simulacro, 1977). Dejemos el alcohol, los chocolates y las fritangas a un lado y robémosle un pedazo de tiempo a nuestras vidas, a lo mejor nos dan ganas de leer, sugiero que volteen hacia este ineludible escritor.

